miércoles, 9 de mayo de 2012



Después de asesinar a su padre, el hombre fue castigado con un mandador de pescuezo (típico del llano), al tratar de huir fue mordido por un perro tureko, para concluir el castigo su abuelo regó sobre sus heridas gran cantidad de ají picante. El recuerdo y mención de lo sucedido libra a las personas de ser atacadas por este espíritu errante conocido como el silbón.
El Silbón se presenta a los borrachos en forma sombrío. Otros llaneros le dan forma de hombre alto y flaco. usa sombrero y ataca a los hombres parranderos y borrachos, a los cuales chupa el ombligo para tomarles el aguardiente.

La tradición explica que al llegar el silbón a una casa en las horas nocturnas, descarga el saco y cuenta uno a uno los huesos; si no hay quien pueda escucharlo, un miembro de la familia muere al amanecer.
Otra versión dice que fue un hijo que mato a su padre para comerle sus "asaduras". El muchacho fue criado toñeco (mimado), no respetaba a nadie. Un día le dijo a su padre que quería comer vísceras de venado. Su padre se fue de cacería para complacerlo pero tardaba en regresar. En vista de esto el muchacho se fue a buscarlo y al ver que no traía nada, no había podido cazar el venado, lo mato, le saco las vísceras y se las llevo a su madre para que las cocinara. Como no se ablandaban, la madre sospechó que eran las "asaduras" de su marido, preguntándole al muchacho, quien confesó la verdad.
De inmediato lo maldijo para toda la vida. Su hermano Juan lo persiguió con un "mandador", le sonó una tapara de ají y le azuzó el perro "tureco" que hasta el fin del mundo lo persigue y le muerde los talones.



.- LA CAPILLA DE LOS DESAMPARADOS.

.- En la calle doce con el Pasaje Cumana, en la ciudad de San Cristóbal, hay una capilla.
.- Maria era una mujer hermosa y joven pero de vida alegre. Sus días transcurrían entre parrandas y alcohol. Cuentan que en una noche de tragos fue herida mortalmente. Su acompañante movido por los celos y el aguardiente la agredió. A pesar de la gravedad de sus heridas tuvo fuerzas para salir del bar y pedir auxilio. La sangre salía a borbotones y su traje estaba empapado. Grito desesperada; al principio nadie se atrevía a socorrerla por lo impresionante de sus heridas. Cuando los vecinos la auxiliaron ya era demasiado tarde. Maria cayo desmayada debido a la gran perdida de sangre.
A los pocos minutos falleció. Poco tiempo después, los vecinos apesumbrados por no haberla ayudado, construyeron una capilla para perpetuar su recuerdo en el lugar donde ella murió. La llamaron La capilla de los desamparados.
.- Dicen que en la capilla ocurren fenómenos muy extraños: entre las siete y diez de la noche se ve una iluminada por una suave luz, a su alrededor parece que estuviera amaneciendo. Dentro de ella se escuchan susurros y voces tenues como si estuvieran rezando.

.- LA CAPILLA EMBRUJADA.

.- La hacienda del señor Barrera estaba al pie del cerro Panaga, cerca de la Unidad Vecinal. Solo tenia una pocas reses que pastaban en el pequeño prado. Al cuidado de ellas estaba un muchacho de unos once años de nombre Angelito. Era alto, delgado, de tez curtida por el sol, ojos y cabellos castaños y expresión simpática. Mientras pastaban el ganado tallaba figuras en madera con una pequeña navaja o tocaba la flauta.
.- Una tarde pastoreando las reses se acercaron a una capilla de aspecto lúgubre, que los vecinos llaman la capilla Embrujada. Angelito recordó lo que habían dicho de ella:
.- ¡ Espantan de día y de noche!.
.- ¡ Si pasas cerca no entres!..
.- ¡ Huye del lugar, la capilla esta embrujada!.
.- A pesar de todo se acerco a la capilla movido por la curiosidad. Entro de todo se acerco a la capilla movido por la curiosidad.
.- Entro muy despacio, miro todo lo que había en su interior y .....
.- ¡ Auxilio!.
.- Los desgarradores gritos de Angelito resonaron en todos los contornos del cerro de Pagana. El ganado corrió espantado hasta la hacienda. La tarde quedo en silencio. De la hacienda de los alrededores Caria la gente aterrorizada. Algunos cautelosos se acercaron a la capilla y no vieron nada. Nadie pudo explicarse la misteriosa desaparición del niño. Ha pasado mucho tiempo y aun no lo han encontrado. Su familia le lleva flores.
.- La gente del lugar cambia de ruta para no pasar por delante de la capilla y nadie se atreve a transitar de allí. Es una capilla solitaria y tétrica, su aspecto sobrecoge. Solamente los que no conocen la historia de Angelito pasan tranquilos por el lugar.
.- Nos cuentan los vecinos que a veces en altas horas de la madrugada se despiertan espantados por los ruidos extraños que salen de la capilla, acompañados de gritos desgarradores, ayes lastimeros y el llanto de un niño.        




EL CEMENTERIO DE PALMIRA.
.- Una calle en las afueras del pueblo, que a pesar de estar asfaltada presenta muchos huecos y desniveles. El cementerio, un lugar tétrico, rodeado de un muro de tierra pisada, medio derruido y apuntalado en algunos lados con columnas de cemento. Del interior, sobresalen por las altas paredes sin pintar: pinos tristes, árboles ornamentales y enredaderas. La gente del pueblo no transita por esta calle, aunque tarden mas, dan la vuelta y pasan por otro sitio. Si por casualidad tienen obligatoriamente que cruzar este paraje lo hacen en grupo. Dicen que salen espantos de día y de noche. Esto corre de boca en boca y cuando llega a Palmira un nuevo habitante enseguida lo ponen al corriente de la situación.
.- Juana acaba de llegar al pueblo con su familia. Ya le han comentado lo del cementerio. Por eso hoy que tiene que atravesar sola la calle y no encuentra otra salida, esta asustada.
.- Son las seis y media de la tarde y comienza a oscurecer. Apenas unas luces rosadas se ven hacia el oriente. Juana mira para todos lados; la calle esta desierta. Se alegra porque en su misma dirección viene un caballero de porte distinguido. Se acerca. Ella lo espera y le dice:
.- Buenas tardes!.
.- Buenas tardes!.
.- Juana lo mira tranquila. Su rostro de edad madura inspira confianza. Para su edad resulta interesante.
.- Juana se coloca al lado del caballero y caminaban juntos. Ella entra en confianza y le dice:
.- ¿Vamos en la misma dirección?.
.- Sí.
.- Yo no me atrevía a pasar sola la calle. Menos mal que vino usted.
.- Si, nos acompañamos mutuamente.
.- Yo no quería pasar sola. ¿Sabe por que?.
.- ¿Por que?.
.- Por temor a los espantos. ¿Usted no le tiene miedo?.
.- No, ahora no les tengo miedo, cuando estaba vivo sí.